Coronavirus, covid-19, imparable

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¿Protegen los barbijos? Depende
Su uso en varias ciudades asiáticas se generalizó por la contaminación. Y ahora se disparó por la epidemia. ¿Sirven?

El brote del nuevo virus en China disparó la demanda de barbijos. Simples mascarillas quirúrgicas, con coloridos diseños y hasta con protuberantes filtros se han convertido en una prenda habitual en muchas ciudades de Asia primero debido a la contaminación del aire y ahora por el Coronavirus. Pero, ¿sirven?

Todos los compran con la esperanza de mantener a raya el nuevo virus. Algunas empresas las exigen a sus empleados. Las escuelas surcoreanas dijeron a los padres que equipen a sus hijos con mascarillas y gel desinfectante para las manos cuando regresen de las vacaciones de invierno.

De nuevo, ¿funcionan? Depende.

Todos los virus son lo bastante pequeños como para atravesar la clásica mascarilla médica que se ajusta con una goma. Pero por lo general, los gérmenes no se extienden por el aire de uno en uno, señaló el doctor Mark Denison, del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Nashville. Denison estudia el SARS y el MERS, que son Coronavirus, la misma familia a la que pertenece el nuevo virus.

En lugar de eso, los virus pasan de una persona a otra en pequeñas gotas expulsadas al toser o estornudar. Esas gotas caen en manos o en otras superficies, donde otros las tocan antes de llevarse la mano a los ojos, la nariz o la boca.

Las máscaras, pueden bloquear las gotas grandes de una tos o un estornudo, lo que les da un cierto valor, señaló Denison.

Además, una persona con máscara no puede tocarse la nariz y la boca. Eso puede impedir que el usuario se contagie de gérmenes que alguien enfermo ha dejado en otras superficies, señaló.

Las máscaras son «una precaución muy sensata» mientras los científicos trabajan para determinar cómo se contagia exactamente el nuevo virus, señaló la investigadora de la Universidad de Oxford Trudie Lang.

Sin embargo, nada de esto se basa en investigaciones serias. Nadie ha comparado grupos de personas con y sin máscaras exponiéndolas al nuevo virus, señaló Denison. Un ANÁLISIS de 2017 sobre varLa mejor forma de evitar contagiarse del nuevo virus es lavarse las manos con agua y jabón. Si no hay agua y jabón disponibles, utilice un desinfectante para manos basado en alcohol. Es el mismo consejo que para evitar un resfrío y la gripe común.

Los Centros estadounidenses para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan mascarillas para la gente a la que se está revisando por si tuviera el nuevo virus, los enfermos confirmados, las personas con las que viven y las que los atienden. Los CDC recomiendan que el personal de las aerolíneas ofrezca mascarillas a los viajeros enfermos.

Los CDC también aconsejan que los trabajadores sanitarios que atienden a enfermos del nuevo virus tomen precauciones adicionales como gafas protectoras o máscaras rígidas que protegen toda la cara.

UNICEF envió a China seis toneladas métricas de máscaras respiratorias y trajes protectores para personal sanitario.

Los japoneses son los que más tiempo llevan utilizando mascarillas de manera cotidiana y en China su uso ha sido declarado obligatorio estas últimas semanas en muchas ciudades debido al Coronavirus de Wuhan (2019-nCoV), pero también se está expandiendo rápidamente en países como Filipinas, Indonesia y Tailandia.

Respilon, una empresa checa que fabrica mascarillas de «nanofibra» en China, vendió 700.000 el año pasado en todo el mundo. Desde fines de enero recibió pedidos para otros 7 millones. El problema es que no podía fabricarlas porque el gobierno chino había ampliado los días feriados del Año Nuevo Lunar en un intento de contener la expansión del virus. El feriado terminó el lunes.

El Coronavirus, detectado en la ciudad china de Wuhan en diciembre, ha causado al menos 1.000 muertos e infectado a más de 42.000 personas en China, mientras que hay 161 casos detectados en Japón (135 en un crucero), 45 en Singapur, 32 en Tailandia y 28 en Corea del Sur, de un total de 27 países afectados.

«Tengo miedo»
«Tengo miedo. Miedo a que alguien me contagie el virus», explica el tailandés Thaworn Homphan al explicar por qué lleva una mascarilla junto al puesto ambulante de comida que alquila frente a un parque en Bangkok.

«Estamos todavía en la fase de aprender sobre el Coronavirus», dice María Neira, directora de Salud Pública de la OMS

Thaworn, de 44 años, se queja de que las mascarillas se agotaron en muchos locales y asegura que no siente rechazo hacia los turistas chinos, que han sufrido discriminación debido a la epidemia en muchos países.

«Estoy un poco preocupado, pero eso no significa que no quiera vender a los chinos. Los atenderé, pero tengo que llevar la máscara siempre», señala el vendedor.Wichai Phongbuapuen, un conductor de mototaxi de 46 años, en cambio lleva la mascarilla por, sobre todo, la contaminación.

«Me duele la garganta y toso si no me pongo nada. Además, soy un mototaxista que trabaja en la calle, me afecta directamente la contaminación», cuenta. También quiere protegerse del Coronavirus.

El conductor reconoce que el cubreboca sencillo que lleva no puede protegerlo mucho, pero explica que es difícil encontrar las mascarillas N95, más herméticas y que filtran el 95 por ciento de las partículas del aire.

Coronavirus: qué se sabe hasta ahora
La contaminación alcanza los mayores niveles de insalubridad en Bangkok y otras ciudades tailandesas durante la temporada seca (entre octubre y abril) debido al tráfico, las fábricas, la construcción y la quema de cultivos.

Las partículas más dañinas de las nubes tóxicas que también afectan a Filipinas, Birmania (Myanmar) o Indonesia son las PM2,5, que miden 2,5 micras o menos de diámetro, por lo que llegan rápido a los pulmones y hasta al riego sanguíneo.

Problemas respiratorios, asma y hasta cáncer son algunos de los problemas derivados de la exposición a ese tipo de partículas.

La alta demanda desatada por el Coronavirus hizo que algunos países detuvieran la exportación de mascaras, para dedicarlas al consumo interno.

Taiwán y la India han prohibido temporalmente las exportaciones y Tailandia exige una autorización oficial cuando el envío al extranjero supera las 500 unidades.

Style-Seal, una empresa en Bangkok que produce máscaras con filtro, tuvo que suspender temporalmente la venta debido a la avalancha de pedidos.

«El pánico por el Coronavirus hizo que compre máscaras gente que antes no lo hacía por la contaminación», explica James Schumacher, fundador y director gerente de la empresa.

En los últimos años han proliferado las mascarillas con diseños, como las que presentó el diseñador Yin Peng en la Semana de la Moda de China en 2014 o las que ya venden muchas marcas, incluidas algunas para niños con dibujos de bomberos o Hello Kitty.ios estudios en personal sanitario indicaba que las mascarillas daban algo de protección contra el SARS, aunque los autores señalaban que «las pruebas existentes son escasas y los hallazgos son inconsistentes».

Lavarse las manos con agua y jabón
La mejor forma de evitar contagiarse del nuevo virus es lavarse las manos con agua y jabón. Si no hay agua y jabón disponibles, utilice un desinfectante para manos basado en alcohol. Es el mismo consejo que para evitar un resfrío y la gripe común.

Los Centros estadounidenses para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan mascarillas para la gente a la que se está revisando por si tuviera el nuevo virus, los enfermos confirmados, las personas con las que viven y las que los atienden. Los CDC recomiendan que el personal de las aerolíneas ofrezca mascarillas a los viajeros enfermos.

Los CDC también aconsejan que los trabajadores sanitarios que atienden a enfermos del nuevo virus tomen precauciones adicionales como gafas protectoras o máscaras rígidas que protegen toda la cara.

UNICEF envió a China seis toneladas métricas de máscaras respiratorias y trajes protectores para personal sanitario.

Casi una costumbre
Los japoneses son los que más tiempo llevan utilizando mascarillas de manera cotidiana y en China su uso ha sido declarado obligatorio estas últimas semanas en muchas ciudades debido al Coronavirus de Wuhan (2019-nCoV), pero también se está expandiendo rápidamente en países como Filipinas, Indonesia y Tailandia.

Respilon, una empresa checa que fabrica mascarillas de «nanofibra» en China, vendió 700.000 el año pasado en todo el mundo. Desde fines de enero recibió pedidos para otros 7 millones. El problema es que no podía fabricarlas porque el gobierno chino había ampliado los días feriados del Año Nuevo Lunar en un intento de contener la expansión del virus. El feriado terminó el lunes.

El Coronavirus, detectado en la ciudad china de Wuhan en diciembre, ha causado al menos 1.000 muertos e infectado a más de 42.000 personas en China, mientras que hay 161 casos detectados en Japón (135 en un crucero), 45 en Singapur, 32 en Tailandia y 28 en Corea del Sur, de un total de 27 países afectados.

«Tengo miedo»
«Tengo miedo. Miedo a que alguien me contagie el virus», explica el tailandés Thaworn Homphan al explicar por qué lleva una mascarilla junto al puesto ambulante de comida que alquila frente a un parque en Bangkok.

«Estamos todavía en la fase de aprender sobre el Coronavirus», dice María Neira, directora de Salud Pública de la OMS

Thaworn, de 44 años, se queja de que las mascarillas se agotaron en muchos locales y asegura que no siente rechazo hacia los turistas chinos, que han sufrido discriminación debido a la epidemia en muchos países.

«Estoy un poco preocupado, pero eso no significa que no quiera vender a los chinos. Los atenderé, pero tengo que llevar la máscara siempre», señala el vendedor.

Wichai Phongbuapuen, un conductor de mototaxi de 46 años, en cambio lleva la mascarilla por, sobre todo, la contaminación.

«Me duele la garganta y toso si no me pongo nada. Además, soy un mototaxista que trabaja en la calle, me afecta directamente la contaminación», cuenta. También quiere protegerse del Coronavirus.

El conductor reconoce que el cubreboca sencillo que lleva no puede protegerlo mucho, pero explica que es difícil encontrar las mascarillas N95, más herméticas y que filtran el 95 por ciento de las partículas del aire.

Coronavirus: qué se sabe hasta ahora
La contaminación alcanza los mayores niveles de insalubridad en Bangkok y otras ciudades tailandesas durante la temporada seca (entre octubre y abril) debido al tráfico, las fábricas, la construcción y la quema de cultivos.

Las partículas más dañinas de las nubes tóxicas que también afectan a Filipinas, Birmania (Myanmar) o Indonesia son las PM2,5, que miden 2,5 micras o menos de diámetro, por lo que llegan rápido a los pulmones y hasta al riego sanguíneo.Problemas respiratorios, asma y hasta cáncer son algunos de los problemas derivados de la exposición a ese tipo de partículas.

La alta demanda desatada por el Coronavirus hizo que algunos países detuvieran la exportación de mascaras, para dedicarlas al consumo interno.

Taiwán y la India han prohibido temporalmente las exportaciones y Tailandia exige una autorización oficial cuando el envío al extranjero supera las 500 unidades.

Style-Seal, una empresa en Bangkok que produce máscaras con filtro, tuvo que suspender temporalmente la venta debido a la avalancha de pedidos.

«El pánico por el Coronavirus hizo que compre máscaras gente que antes no lo hacía por la contaminación», explica James Schumacher, fundador y director gerente de la empresa.

La pandemia de gripe de 1918
Calles llenas de gente con mascarillas pueden parecer la escena de una película distópica, pero lo cierto es que el uso de esta prenda durante una epidemia se remonta a principios del siglo XX durante la pandemia de gripe de 1918, conocida como la «gripe española» pese a que se inició en Estados Unidos y en la que murieron al menos 50 millones de personas en todo el mundo.
Emulando a algunas ciudades estadounidenses, Japón promovió las mascarillas para evitar la expansión de la gripe y su uso fue aumentando en las siguientes décadas hasta que se disparó ya en el siglo XXI con epidemias como el SARS y la gripe aviar.

En los últimos años han proliferado las mascarillas con diseños, como las que presentó el diseñador Yin Peng en la Semana de la Moda de China en 2014 o las que ya venden muchas marcas, incluidas algunas para niños con dibujos de bomberos o Hello Kitty.

 

Fuente Clarín HTTPS://www.clarin.com/mundo/Coronavirus-protegen-barbijos-depende_0_NYtt8GIt.html


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